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El poder de la retroalimentación

Tal vez en una o varias ocasiones nos ha pasado que ponemos una calificación a nuestros estudiantes enfocándonos en su producto terminado, sin poner comentarios específicos, e incluso pasando por alto el proceso, pues quizá la carga administrativa nos puede consumir al grado que sacrificamos el elemento más enriquecedor del proceso enseñanza-aprendizaje: la retroalimentación. ¿Qué le ayudará más a crecer a nuestros estudiantes, un número o una retroalimentación clara y continua?, e incluso ¿cuántas veces nosotros mismos como docentes queremos una retroalimentación para saber cómo va nuestro proceso e identificar aquello en lo que podemos mejorar? 

La retroalimentación tiene un poder impresionante en el proceso de aprendizaje y desarrollo, pues permite a través de una conversación personalizada que la persona tenga claridad sobre lo que se espera de ella, descubra información esencial sobre su desempeño e identifique sus fortalezas y talentos, así como sus áreas de oportunidad, logrando aterrizar en acciones y estrategias aquello que necesita para seguir creciendo y poder superar nuevos retos. Por ello, es indispensable integrarlo en nuestra práctica docente como algo prioritario. 

Para que la retroalimentación realmente ayude a la persona en su crecimiento debe cumplir con tres características o elementos clave: 

  • Ser continua: brindar un seguimiento y acompañamiento sostenido. 
  • Ser descriptiva: comunicar aquellos elementos clave que den claridad a la persona sobre lo logrado y lo que hace falta trabajar.
  • Hacerse a tiempo: cuidar que la retroalimentación sea lo más pronto posible una vez ejecutada la actividad, observación o tarea en específico. 
John Hattie y Helen Timperley desarrollaron un modelo de retroalimentación en el que establecen pautas interesantes sobre cómo implementarla de manera efectiva y exitosa. 


Preguntas:
  • ¿Hacia dónde voy? (feed up): informar acerca de los objetivos, que la persona tenga claridad en qué es lo que se espera, cuál es la expectativa. 
  • ¿Cómo me desempeñé? (feed back): comunicar los avances o los logros en relación a lo esperado en la actividad o tarea. 
  • ¿Qué relación existe con el siguiente paso o lo que viene después? (feed forward): identificar las fortalezas que tiene para enfrentar los siguientes retos, así como lo que será importante trabajar para avanzar hacia el logro de los siguientes objetivos. 
Niveles: 
  • Nivel de la tarea: explicar si el trabajo cumple o no con los criterios establecidos previamente. 
  • Nivel del proceso: realizar comentarios en relación al proceso que hay detrás de la actividad o tarea final, por ejemplo mejorar en la capacidad de reflexión, en la atención a las indicaciones o en la habilidad del trabajo en equipo, entre otros. 
  • Nivel de la autorregulación: realizar comentarios que permitan a la persona hacer introspección para identificar sus fortalezas y áreas de oportunidad.
  • Nivel de la evaluación personal: comentar aspectos positivos o palabras de aliento. 

Así como es importante que en la práctica docente se viva la retroalimentación con los estudiantes también lo es en la relación de los líderes educativos con sus docentes. Mientras más acompañados se sientan los docentes mucho mejor será el acompañamiento que ellos mismos den a sus estudiantes. 

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